En menos de una década, el Corporate Venture Capital (CVC) pasó a ser un motor estratégico para las empresas que quieren innovar al ritmo del ecosistema emprendedor. Solo en 2024, el financiamiento global respaldado por CVC alcanzó aproximadamente US$65,9 mil millones, un aumento de 20% respecto al año anterior, según cifras de CB Insights.
Además, los CVC participan hoy en cerca del 28% de todos los deals de venture capital en el mundo, una proporción que se ha mantenido estable entre 27% y 31% durante los últimos nueve años, según Silicon Valley Bank, lo que demuestra que este modelo ya es parte estructural del mercado de inversión en startups.
En Grupo BICE, ese rol lo asume BICE Ventures, el área de innovación que combina inversión en startups con creación de nuevos negocios para acelerar la transformación digital del grupo.
El CVC en palabras simples
El Corporate Venture Capital se define como la práctica en que una empresa invierte capital y capacidades en startups externas para acceder a tecnología, nuevos modelos de negocio y crecimiento futuro. No es solo “poner plata en startups”: es construir relaciones de colaboración estructural que permitan aprender del ecosistema, testear soluciones y abrir nuevos motores de crecimiento.
Como lo resume Cecilia Martínez, Principal CVC de BICE Ventures, se trata de “una forma de innovación abierta donde una empresa invierte y colabora con startups para acelerar su estrategia, aprender del ecosistema y desarrollar nuevas capacidades”, subrayando que el foco no es solamente financiero, sino estratégico.
Diferencias entre CVC y Venture Capital tradicional
Los fondos de Venture Capital (VC) tradicionales se organizan en torno a maximizar el retorno financiero de un portafolio de startups, levantando recursos de múltiples inversionistas externos. En cambio, en un CVC el partner es el propio corporativo y la tesis de inversión se alinea directamente con su industria, sus desafíos y su estrategia de largo plazo.
En ese contexto, los resultados que busca un CVC es diversificado: por un lado, rendimiento financiero, y por otro acceso preferente a capacidades, tecnología y nuevos negocios que fortalecen la propuesta de valor del grupo.
“Mientras los fondos de Venture Capital tradicionales tienen como objetivo obtener retorno financiero, los CVC priorizan un retorno estratégico, generando valor a través de sinergias con las startups en las que invierten”, afirma Cecilia.
Una de las propuestas de valor más relevantes del CVC, es que este instrumento no se limita a la inversión de capital; incorpora modelos de client venturing, “estableciendo relaciones de cliente-proveedor, realizando pilotos y pruebas de concepto con startups para validar hipótesis y explorar oportunidades comerciales alineadas con el core del negocio”, lo que convierte la innovación en una práctica concreta y no solo en un discurso.
CVC e innovación interna
En muchas organizaciones, la primera duda es si el CVC compite con las áreas tradicionales de innovación. La evidencia muestra que funciona como complemento, donde el CVC trae desde afuera lo que la organización no puede crear con la misma velocidad, especialización o grado de riesgo.
“Frente a la innovación interna, el CVC permite traer tecnología, talento, velocidad y modelos de negocio que muchas veces nacen externamente a la organización. No reemplaza la innovación interna, la potencia”, explica Cecilia, marcando la idea de un sistema de innovación donde corporativo y startup se retroalimentan.
En el caso de BICE, BICE Ventures nace precisamente para que el Grupo pueda conectar su ecosistema con startups fintech, insurtech, de datos y de inteligencia artificial que amplían y profundizan su oferta de valor. Un área que actúa como “catalizador para la transformación digital del grupo”, articulando nuevas soluciones.
CVC como acelerador de nuevos negocios
El Corporate Venture Capital se ha convertido en un factor de aceleración del cambio dentro de las organizaciones, especialmente en su innovación y transformación digital. A escala global, las cifras muestran que el CVC se está usando sobre todo para apostar por tecnologías de vanguardia: en 2024, según CB Insights, aproximadamente el 37% del financiamiento respaldado por CVC se dirigió a startups de inteligencia artificial, y cerca del 65% de las operaciones se concentró en etapas tempranas, donde se definen los nuevos modelos de negocio.
Al invertir, pilotear e integrar tecnologías de automatización de pagos, infraestructura de datos, identidad digital o bienestar corporativo, el CVC permite que el grupo financiero experimente y escale innovaciones con menor riesgo y mayor aprendizaje compartido.
Como sintetiza Cecilia, “las startups aportan agilidad, tecnología y especialización; BICE aporta un ecosistema, confianza e infraestructura financiera. Esto genera valor para ambas partes, pero sobre todo para los clientes”, que terminan accediendo a soluciones más modernas y flexibles.
Puedes conocer más sobre las soluciones, inversiones y alianzas gestionadas por BICE Ventures aquí.